martes, 13 de enero de 2009

Le pedí el divorcio a mi prudencia, descarté caprichos de mujer, suspendí los usos de mis abusos, sin reservas, archivé trasnoches de poligamia.com.
Pero vos dejás la cara y te vas.
Convencí a mis besos de esperarte. Le conté a mis dedos de tu piel. Y mezclé el perfume de tu pijama con pastillas la vigésimo novena vez que me suicidé.
Y yo mirando fijo la porra de este amor discuto con la noche el precio de olvidarte.
Con mis enemigos me abracé. Y te di la llave de la ciudad de mis antojos la mañana que no tuve más nada que perder.
Vos dejás la cara y te vas. Pero vos dejás la cara y te vas. Me dejás tu cara, la cara y te vas.

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